Ciencia, relato y urgencia. Actuar por la criosfera en la UNESCO

Los días 18 y 19 de marzo, la UNESCO acogió en París un encuentro internacional para celebrar el Día Mundial del Agua y el Día Mundial de los Glaciares. Entre los participantes, el proyecto Permapyrenees presentó los retos del permafrost en los Pirineos y su relevancia en la conversación global sobre la criósfera. El encuentro […]

Los días 18 y 19 de marzo, la UNESCO acogió en París un encuentro internacional para celebrar el Día Mundial del Agua y el Día Mundial de los Glaciares.

Entre los participantes, el proyecto Permapyrenees presentó los retos del permafrost en los Pirineos y su relevancia en la conversación global sobre la criósfera. El encuentro reunió a científicos, responsables políticos, artistas y organizaciones para subrayar los desafíos urgentes a los que se enfrentan las regiones heladas del planeta. Entre las entidades presentes, la Fundación Kilian Jornet presentó el proyecto Permapyrenees, destacando no solo la importancia de los glaciares, sino también la necesidad de comprender y proteger la criósfera en su conjunto.

¿Por qué es un momento clave?

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha proclamado 2025–2034 como la Década de Acción para las Ciencias de la Criósfera, con el objetivo de acelerar la investigación, reforzar los sistemas de seguimiento y impulsar la cooperación internacional para hacer frente a la rápida pérdida de los entornos helados de la Tierra.


Nuestro frágil planeta helado

Hoy, la criósfera se enfrenta a una amenaza mayor. Concentrados en las regiones polares y en las zonas de alta montaña, estos entornos se están calentando a un ritmo entre dos y cuatro veces más rápido que la media mundial. A medida que las temperaturas superan el punto de congelación, el hielo se derrite a un ritmo sin precedentes, alterando los ecosistemas y desencadenando cambios a menudo irreversibles a escala de vida humana.

Limitar los daños que sufre la criósfera exige reducciones urgentes de las emisiones de gases de efecto invernadero: cada fracción de grado cuenta. Al mismo tiempo, nuestras sociedades deben adaptarse a las transformaciones ya en curso. Este reto requiere una colaboración entre disciplinas, desde las ciencias naturales y las ciencias sociales hasta las humanidades e, integrar plenamente a las comunidades locales y a los saberes indígenas.

¿Qué es la criósfera?

El término criósfera, del griego kryos (frío como el hielo) y del latín sphaera (esfera), designa el conjunto de los componentes helados del sistema terrestre: glaciares, mantos de hielo, hielo marino, nieve y permafrost.


El permafrost en los Pirineos: comprender un paisaje oculto en transformación

El permafrost no es exclusivo de las regiones polares. También está presente en los entornos de alta montaña, donde las bajas temperaturas permiten que el suelo permanezca helado incluso en latitudes más meridionales. En estas zonas, el permafrost desempeña un papel clave en el mantenimiento de la estabilidad de las laderas y en la configuración de los paisajes de montaña.

Sabemos que existe permafrost en los Pirineos, pero su extensión, su estado y su evolución siguen siendo poco conocidos. Esta falta de conocimiento resulta aún más preocupante si tenemos en cuenta que otros componentes de la criósfera de la región ya muestran signos claros de cambio: los glaciares retroceden rápidamente, la capa de hielo en los lagos disminuye y los patrones de nieve se transforman, tanto en su distribución geográfica como en su altitud.

  • Riesgos crecientes para los ecosistemas, las infraestructuras y las comunidades de montaña.
  • Aumento de los desprendimientos de rocas y de las avalanchas.
  • Deslizamientos de terreno y flujos de escombros / materiales.

Arte, cultura y conciencia colectiva

El evento organizado en la UNESCO también puso de relieve el papel del arte y del relato en la comunicación sobre el cambio climático, así como la necesidad de conectar el conocimiento científico con la emoción humana para inspirar una acción colectiva.


De la conciencia a la acción

Todas estas perspectivas científicas, culturales y emocionales convergen en un mensaje compartido: los glaciares y los paisajes helados no son reliquias del pasado, sino indicadores vivos del futuro de nuestro planeta.

Entender la criósfera exige ciencia. Responder a su pérdida exige tanto conocimiento como emoción.

Iniciativas como las presentadas en la UNESCO, que conectan los datos con las historias humanas, aspiran a inspirar no solo reflexión, sino también acción hacia un mundo más justo y sostenible.

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