El pasado 24 de julio se llevó a cabo la primera perforación del proyecto PermaPyrenees en el sector de los Clots de la Menera (Grau Roig, Andorra). Los trabajos, realizados a 2.500 metros de altitud, permitieron alcanzar una profundidad de casi 15 metros (14,7 metros para ser exactos) e instalar una sonda térmica con sensores de temperatura distribuidos a lo largo de todo el perfil.

Esta actuación representa un paso importante en el estudio del permafrost y del hielo enterrado en los Pirineos. Los registros obtenidos permitirán conocer con más detalle la evolución térmica del subsuelo y si, a estas profundidades, se mantienen temperaturas por debajo de 0 °C durante todo el año, condición necesaria para la existencia de permafrost.
Los sensores se han instalado a las siguientes profundidades: 0,05; 0,2; 0,5; 1; 2; 3; 4; 5; 6; 7; 8; 9; 10; 11; 12; 13; 14 y 14,7 metros, cubriendo desde la superficie hasta el final de la perforación. Esto permitirá disponer de un perfil térmico completo y comparar la dinámica superficial con la del subsuelo profundo. El 7 de agosto se realizó una visita de control al campo para comprobar que los sensores registraban correctamente y se hizo una primera lectura de los datos registrados. El gráfico que muestra la temperatura a las diferentes profundidades a lo largo de las dos primeras semanas es el siguiente:



Primeros resultados e interpretaciones
Aún es pronto para sacar conclusiones definitivas, ya que pueden ser necesarias semanas o meses hasta que todo el perfil se estabilice térmicamente después de la perforación. Aun así, los primeros registros permiten hacer algunas observaciones:
- Hay que tener en cuenta que la perforación puede haber introducido calor (por fricción, aire más cálido o agua de perforación), y que los valores muy pequeños de temperatura se encuentran dentro del margen de error de los sensores.
- En solo dos semanas, la parte superior ya muestra una adaptación rápida, mientras que la zona entre 10 y 15 m podría tardar semanas o meses en alcanzar el equilibrio térmico.
- Se detecta la isoterma de 0 °C alrededor de los ~10 m. A esta profundidad, la temperatura se mantiene en ~0,00 °C con oscilaciones diarias casi inexistentes (≈0,00–0,01 °C).
- A los 11–12 m aparecen valores ligeramente negativos (alrededor de −0,02 °C de media), que podrían indicar la presencia de permafrost templado. También se observa un mínimo de −0,08 °C a 14,7 m a partir del 5 de agosto.
- A pesar de la incertidumbre, el patrón sostenido de valores cercanos a 0 °C indicaría que nos encontramos en el frente de hielo/deshielo, un resultado muy relevante para la investigación del permafrost pirenaico, ya que nos encontramos en el umbral del cambio de estado (congelación-deshielo).


Con esta primera perforación, el proyecto Permapyrenees da un paso adelante en la monitorización del permafrost en los Pirineos y en la generación de conocimiento clave para evaluar su vulnerabilidad y los posibles impactos en los ecosistemas y riesgos naturales de alta montaña. Las perforaciones realizadas durante estos meses de agosto y septiembre en los macizos de la Pica d’Estats, Besiberri y Vignemale serán completadas el próximo año con dos nuevas perforaciones en el Aneto y el Monte Perdido.
Con esta red de puntos de monitorización del permafrost se podrán comparar diferentes contextos de alta montaña y obtener una visión más global del estado y la evolución del permafrost pirenaico en un contexto de calentamiento acelerado como el actual.
Crédito de las fotos: David Ariño




